No sé cómo esto sea para toda la gente, pero para mí, el motor que me ha ayudado siempre a lograr lo que quiero son dos cosas; cuando la gente te dice que “no se puede”, y cuando la gente me hace enojar.
Cuando te dicen que no se puede hacer algo, en mi caso, no hay nada más satisfactorio a hacerlo, hacer que aquel que dijo que no se podía, lo vea, y después no decirle nada. Nada.
Cuando la gente me hace enojar, y esta vez creo le sucede lo mismo a todas las personas, se genera una especie de energía, que viene de la idea de hacer algo por nuestra cuenta producto del enojo, y esta vez, esta vez sí es agradable restregárselo en la cara a alguien.
De hecho, escribo esto porque potencialmente alguien me va a hacer enojar mañana, si estoy en lo correcto, ya les contaré. Pero, de cualquier forma, creo que es necesario que alguien, de preferencia aquel (aquella, aquellos) que espero lo hagan, para tener la energía de hacer dos o tres cosas que tengo en mente, pero me hace falta esa motivación que se genera producto del enojo para llevarlas a cabo, porque hasta ahora, he estado muy a gusto, pero tal vez mañana (literalmente, mañana) no lo esté.
Así que, sinceramente, espero que pronto me hagan enojar.
¿Y ustedes, qué opinan?
Alfredo
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